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La ducha, sus efectos en la piel y algunos tips

Cómo tomar una ducha de acuerdo a tu dermatólogo: 11 tips que tu piel agradecerá.

1. No te duches tan a menudo.

Sabemos que es contraintuitivo, sabemos lo bien que se siente tener tu piel y tu cuerpo limpio y fresco a diario, sin embargo, tomar duchas cuando nuestro cuerpo no está realmente sucio puede retirar la capa grasa que evita que tu piel y tu pelo pierdan agua, causando deshidratación. Para determinar el número ideal de duchas a la semana los expertos señalan que no existe una regla fija, pero si tu actividad física no es tan alta bastará con 3 o 4 duchas semanales. Solo no reduzcas tus duchas a un nivel que te haga oler mal o dejar que tu piel adquiera infecciones.

Si eres de las personas que hacen ejercicio a diario y se bañan una vez en la mañana y otra luego del gimnasio en la tarde, cuida que estas duchas no sean demasiado largas. La Dra. Jessica Krant, dermatóloga de la Academia Americana de Dermatología, señala que “En ocasiones puede haber motivo para ducharse dos veces al día, pero esas duchas debieran ser extremadamente cortas.”

2. Duchas cortas.

La exposición al agua puede generar resequedad en la piel y en el pelo y esto “le da al agua oportunidad para permitir a los limpiadores generar un daño mayor”, agrega la Dra. Krant.

La Dra. Lauren Ploch, dermatóloga de la misma academia que Krant, señala que mientras más corta sea la ducha, mejor: “Para pacientes con dermatitis atópica o pieles muy secas, recomiendo limitar las duchas a 5 minutos o menos. Se debe mantener una ducha activa y no mantenerse quieto bajo el agua durante minutos.”

3. Duchas frías.

Sabemos que esto puede ser una tortura para algunos, pero como señalamos antes, el agua y la fricción en la piel y pelo pueden retirar aceites naturales y generar daño, lo cual se ve acelerado al usar agua caliente. Para evitar este efecto, mantén tus duchas tibias o más frías.

La Dra. Krant señala al respecto: “Algunas personas respaldan las duchas frías porque ayudan a una mejor circulación. Yo les digo que aparte de no usar agua extremadamente caliente, pueden usar la temperatura que prefieran.”

4. No laves tu pelo demasiado…

En esencia, el pelo está conformado por células muertas, así que simplemente no requiere una limpieza tan frecuente como el resto de la piel. Qué tan a menudo debieras lavar tu pelo dependerá de tu tipo de pelo, el lavado frecuente suele causar resequedad en pelos grises o teñidos.

5. Ni muy poco.

Lavarse el pelo con menor frecuencia se ha vuelto una tendencia tan popular que algunas personas están abusando de ello, causando la aparición de caspa.

“Algunas personas evitan lavarse el pelo al punto de la negligencia para no causar resequedad. Esto puede llevar a la acumulación de aceites del cuero cabelludo, lo cual da paso al enrojecimiento y la descamación que resulta en caspa.” Señala la Dra. Ploch.

Asegúrate de lavar tu pelo al menos una vez por semana.

6. Enfócate en las áreas más sucias.

Tus brazos y piernas apenas necesitan jabón de vez en cuando. Para duchas más rápidas, enfócate en tus axilas, entrepierna y pies.

7. Límpiate con delicadeza.

El jabón tradicional retira los aceites naturales de tu piel. La Dra.  Doris Day, dermatóloga certificada de New York, sugiere usar productos etiquetados como “limpiadores”, como por ejemplo un limpiador de cuerpo hidratante.

“Algunos limpiadores pueden devolver la hidratación a tu piel” señala. De todas maneras, si no has tenido problemas de piel irritada o seca, puedes seguir usando tu jabón tradicional.

8. Parte desde arriba.

Lavarse desde la cabeza hacia abajo le permite al jabón hacer su trabajo al ir bajando. Si eres propenso a generar acné, la Dra. Ploch sugiere lavar la cara, el pecho y la espalda después de acondicionar el cabello.

“Para gente con piel sensible o propensa al acné, recomiendo lavar el pelo con shampoo, acondicionar, dejar al acondicionador actuar mientras se afeitan, enjuagar el acondicionador y entonces lavar la piel”, dice.

9. Si te afeitas, hazlo al final.

Querrás ablandar el pelo antes de afeitarlo, pero no demasiado. “El afeitado debiera realizarse al final de una ducha corta, cuando los pelos están humedecidos, pero no hinchados por mucho calor y vapor, lo cual puede llevar a que se produzcan encarnaciones cuando el pelo disminuye su tamaño quedando bajo la superficie de la piel,” señala Krant.

10. Sécate con palmaditas.

Palmea tu piel con tu toalla en vez de secarte frotando vigorosamente. Frotar demasiado la piel puede causarte irritaciones que te pueden causar comezón. Secarte con palmaditas deja cierta cantidad de agua en la piel que luego puede ser sellada al aplicar crema hidratante.

Asegúrate de secar por completo ciertas áreas: “Recuerda especialmente las áreas que presentan pliegues de piel, entre los dedos, en el área de la entrepierna y las axilas, para evitar riesgo de infecciones y aparición de prurito,” dice Krant.

11. Hidrata tu piel.

Aplica tu loción o crema hidratante dentro de los primeros tres minutos luego de tu ducha. La Dra. Day señala que hacerlo rápidamente ayuda a crear una barrera que previene la “pérdida de agua transepidérmica” y mantiene la piel turgente.

Los tres doctores recomiendan hidratar tu piel dos veces al día, te duches o no, durante invierno y si tienes piel seca.

En este punto puedes aplicar tu Hidro-K para aprovechar su gran poder hidratante.

Fuente: www.nbcnews.com