¿Cuáles son los factores ambientales que más influyen en la salud de tu piel?

Nuestra piel es una barrera protectora que se vuelve vulnerable cuando su balance de componentes se ve afectado. A continuación, te contamos cómo y en qué medida los factores ambientales y las elecciones en tu estilo de vida pueden determinar la salud de tu piel.

Luz solar

“Tomar el sol” con moderación es bueno para nuestra salud, pero una exposición prolongada y sin el debido cuidado puede tener efectos nefastos para nuestra piel. El sol es el factor más relevante en el fotoenvejecimiento de la piel, entendido como el envejecimiento prematuro de la piel a causa del sol. Además de las quemaduras, la radiación ultravioleta B (UVB) y en menor cantidad la radiación ultravioleta A (UVA) pueden provocar daño en el ADN, lo cual puede desencadenar cáncer de piel. Por otro lado, todos los componentes de la luz solar pueden inducir la aparición de hiperpigmentación de la piel y dar origen a las llamadas “manchas de la vejez” o “manchas de sol”. Finalmente, hay que estar atento a las señales que entrega nuestra piel tras la exposición al sol, puesto que cualquier reacción adversa como sarpullidos, picazón e irritación podrían indicar una alergia solar.

Pese a que los niveles varían según la estación del año y el tipo de piel, los expertos recomiendan exponer la piel al sol entre 10 y 30 minutos en el mediodía, varias veces a la semana, para obtener niveles saludables de vitamina D en el organismo.

Clima

Las temperaturas extremas, los cambios de temperatura y la humedad ambiental son elementos del clima que afectan el equilibrio de la piel.

Las bajas temperaturas provocan la contracción de los vasos sanguíneos en la piel para evitar la pérdida de calor a través de ella. Cuando la piel está sometida a bajas temperaturas durante mucho tiempo, las glándulas sebáceas pierden, en cierta medida, la capacidad de producir las grasas que contribuyen a retener la hidratación de nuestra piel, provocando deshidratación y resequedad.

En temperaturas altas, los efectos observables en la piel dependerán de la humedad. Si la humedad es alta, la sudoración provocará que la piel adopte una apariencia húmeda y brillante, que podría ser propensa a desarrollar acné, por presentar características ideales para la acumulación de residuos y el crecimiento de bacterias. En climas secos, la piel se puede deshidratar y adquirir una mayor sensibilidad. No se debe olvidar que ambientes cálidos y secos son generados frecuentemente de forma artificial por sistemas de calefacción.

Dieta

La dieta es uno de los principales factores que pueden afectar no sólo la piel, sino también nuestro estado de salud general. Cuando hablamos en específico de la salud de la piel, no es recomendable dejar grupos alimenticios fuera de la dieta, como en el caso del llamado “Método Grez”, sin embargo, es bueno reducir el consumo de azúcares, productos procesados y lácteos. Además, el consumo de cantidades adecuadas de agua contribuye de manera directa a la hidratación de la piel. En términos generales, una dieta balanceada con abundancia en frutas vegetales, granos enteros, pescados y alimentos ricos en antioxidantes, contribuyen a obtener una buena salud dérmica.

Estilo de vida

El estrés puede afectar la piel haciéndola más sensible y propensa a desarrollar acné. Algunas medidas para controlar el estrés como: gestión adecuada del trabajo, técnicas de respiración y meditación practicadas en forma periódica, así como también destinar tiempo al esparcimiento, son recomendadas en este aspecto.

Ejercicio regular y buenos hábitos de sueño tienen también impacto sobre la salud de la piel y del cuerpo en general. Una noche de sueño de calidad ayuda a la reparación y renovación celular.

El tabaco es una de las mayores fuentes de daño a la piel a través de los radicales libres. Este daño se ve reflejado en una apariencia envejecida de la piel que viene dada por dos factores principales: el daño al colágeno y la elastina, que le dan la firmeza y elasticidad a la piel, y por otro lado, el adelgazamiento de los vasos sanguíneos y la reducción de la irrigación que aporta nutrientes y oxígeno a la piel. Dejar el consumo de tabaco tiene un gran impacto en las condiciones que ofrecen un ambiente favorable para la mantención adecuada de la piel.