6 formas de evitar maltratar tu piel cuando empieza a hacer calor

por Marcelo Montoya Vásquez noviembre 29, 2022 5 min. de lectura

Mujer al sol

 

Uno de los recordatorios más dolorosos de que debemos cuidar nuestra piel suele ocurrir en verano. Probablemente le haya pasado a un amigo o un familiar tuyo, quizás a ti misma, una tarde de descuido en la playa o la piscina que se traduce en una piel brillante, roja y ardiente al día siguiente. Pero esta no es la única forma en que solemos maltratar nuestra piel cuando empiezan a subir las temperaturas.

Cuando se acerca el verano y los días son más largos y soleados, las noches son más cálidas y el término de proyectos laborales nos deja más tiempo libre, es habitual que empecemos a cuidar nuestro cuerpo un poco menos que el resto del año. El problema es que las altas temperaturas, la exposición al sol, la sequedad del aire acondicionado, los productos químicos de la piscina, la sal del agua del mar, el sudor, el alcohol y el tabaco son cosas que también suelen volverse más habituales cuando empieza a hacer calor. La suma de estas dos circunstancias tiene asociados tres efectos devastadores para la salud y apariencia de tu piel:

 

  • Mayor pérdida de agua desde las capas internas por evaporación. La piel se deshidrata y se pone flácida al perder elasticidad. 
  • Alteración de la barrera hidrolipídica que protege la capa externa de la piel. Más sequedad, irritación, tirantez, picor y descamación.
  • Formación de radicales libres por la radiación ultravioleta (UV). Se acelera el envejecimiento celular en la piel.

 

Con el fin de minimizar los efectos negativos de tus panoramas para días soleados, te entregamos 6 recomendaciones para cuidar tu piel cuando comienza a hacer calor.

 

1. Usa bloqueador solar. Sí, aún más

El uso de bloqueador solar, como te hemos comentado y siempre lo haremos, no se puede negociar. Es cierto que la mayor parte del daño acumulado en la piel se debe a la exposición solar diaria, por lo cual es necesario usar bloqueador solar todos los días. No obstante, cuando empieza a hacer calor es normal que nuestros panoramas incluyan exponer nuestra piel más directamente al sol y durante más tiempo. Es vital reaplicar el protector solar cuantas veces sea necesario para evitar la desagradable sensación de una piel quemada y problemas mucho más graves como el cáncer de piel. Por último y a pesar de que no lo recomendamos porque, como hemos hablado antes, la exposición a los rayos UV del sol es la principal causa del envejecimiento de la piel, si quieres obtener una piel bronceada debes cuidarla con los productos adecuados para protegerla antes e hidratarla y nutrirla después del bronceado.

2. Hidrata tu piel desde dentro

Mujer tomando agua

La resequedad es una de las principales características de la piel durante las estaciones calurosas. Una de las mejores formas para ofrecerle a tu piel el agua y los nutrientes que necesita es la alimentación. Las frutas, pescados y ensaladas son excelentes a la hora de hidratar tu cuerpo, ya que le aportan el líquido y las sales minerales que éste necesita. Te recomendamos mantener tus niveles de hidratación tomando agua, té frío y jugos de frutas que evitarán que tu piel se reseque y aceleran tu proceso de hidratación.

Debes tener presente que el objetivo es mantenerte hidratada, no llegar a la deshidratación para tomar agua. Si bien no está demostrado que la piel se hidrate con el agua que tomamos, sí sabemos a ciencia cierta que los efectos de la deshidratación se evidencian en primer lugar a través de la piel.

En cuanto a la cantidad de líquidos a consumir a diario, depende de cada persona, pero un buen y curioso indicador de qué tan hidratado está tu cuerpo es el color de tu orina: una hidratación normal estará indicada por un amarillo leve, similar a una limonada o cerveza ligera. Coloraciones más oscuras indicarán deshidratación, mientras que orina transparente (acompañada de reiteradas idas al baño) puede indicar una hidratación en exceso.

 

3. Hidrata tu piel desde fuera

Para restaurar la barrera hidrolipídica y evitar la pérdida de agua por evaporación es necesario aportar hidratación y grasas humectantes a nuestra piel. Los productos más adecuados son las emulsiones ligeras, de aceite en agua, porque se extienden fácil y se absorben muy bien, pero te recomendamos probar productos con texturas que se ajusten al comportamiento de tu piel en el verano, ya sea seca, mixta, normal o grasa.Busca ingredientes activos hidratantes como alfahidroxiácidos, urea y ácido hialurónico.

Idealmente, estos ingredientes deben ir acompañados de aceites vegetales como aceite de germen de trigo, jojoba, argán y la palta, entre otros, que aportan ácidos grasos que sirven para recuperar la barrera lipídica de tu piel y te protegen de la deshidratación. Además, son emolientes y dejan la piel con una sensación lisa y suave.

Si decides broncearte, puedes encontrar productos hidratantes especiales para después de la exposición al sol, que incluyen ingredientes calmantes y regeneradores como caléndula, aloe vera, manzanilla y regaliz.

 

4. Aprovecha el poder de los antioxidantes

Los antioxidantes son imprescindibles para compensar el daño oxidativo en las células de la piel. Aquí entran todos los extractos vegetalescon polifenoles como la centella asiática, la mimosa, el té verde y la granada, entre otros. Alimentos ricos en vitamina C como los cítricos, el brócoli y el tomate, y ricos en vitamina E como las nueces, el huevo, la palta y la espinaca son excelentes opciones para abastecerse de vitaminas antioxidantes.

En general te recomendamos aprovechar la abundancia del verano para consumir muchas más frutas y verduras. Son ricas en agua, vitaminas y contienen cientos de antioxidantes naturales que te ayudarán a luchar contra los radicales libres.

 

5. Limita el uso de alcohol y tabaco

Una muy buena idea si quieres minimizar los efectos nocivos de otros elementos en tu piel es restringir el consumo de alcohol y tabaco. El alcohol produce una pérdida de líquido sin aportar hidratación a nuestro organismo y el tabaco provoca una gran carga oxidativa que va a parar a tu cuerpo y tu piel. Ambos originan una disminución de los niveles de vitamina A, lo que genera directamente sequedad y descamación. En sí puede que estos elementos no generen mucho estrés en tu piel por sí solos, como sí lo hace el sol y la radiación UV, pero definitivamente el consumo de estas dos sustancias entorpece los procesos de reparación en la piel.

 

6. Una buena limpieza, relajación y descanso

 Disfrutar de los planes y exprimir al máximo los días soleados arece ser el objetivo principal, pero también es fundamental buscar ese descanso necesario para mantener el equilibrio, no sólo de la piel, sino de todo nuestro organismo. Una limpieza adecuada de la piel para eliminar el sudor, el bloqueador, el cloro de la piscina y la sal de mar es el primer paso antes de un descanso integral.Luego, recuerda tomarte las cosas con calma y tener en mente que más allá del itinerario que puedas tener, lo más importante es tu bienestar tanto físico como mental y pasar un buen momento junto a tus seres queridos.

 

Foto de persona relajándose en una hamaca 

 

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